La Justicia Federal investiga una denuncia por explotación laboral y abuso de vulnerabilidad. La víctima, una mujer con retraso madurativo, habría sido captada en situación de calle, obligada a trabajar sin sueldo y despojada de sus haberes durante cuatro años.
En una contundente resolución, el fiscal federal Patricio Sabadini solicitó este jueves la detención inmediata y el llamado a indagatoria de Raúl «Tiso» Talavera, exdirigente social, y de su esposa, Andrea Eugenia Leyes. Ambos están acusados del delito de trata de personas con fines de explotación laboral, agravado por el abuso de una situación de vulnerabilidad extrema.
La investigación se inició tras un llamado anónimo a la Línea 145 (Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata). El denunciante alertó sobre la penosa situación de Rita Sandra Giménez, una mujer de 36 años con retraso madurativo, quien se encontraba presuntamente cautiva en el domicilio de los acusados.
Cuatro años de cautiverio y despojo
La mujer denunció ante la Policía que fue abordada por el matrimonio hace cuatro años en la Plaza 25 de Mayo mientras se encontraba en situación de calle. Bajo el pretexto de «ayudarla», la trasladaron a una vivienda en Avenida Nicaragua al 134. Permaneció durante más de cuatro años en la vivienda del dirigente social Celestino “Tiso” Talavera, donde, según su relato, fue obligada a realizar tareas domésticas y de cuidado infantil sin recibir remuneración alguna.
La víctima se presentó en la Comisaría Décimocuarta Metropolitana acompañada por una amiga. Allí aseguró que vivía en la casa de Talavera y su pareja a cambio de limpiar, cocinar y cuidar a sus hijos, pero nunca recibió un salario. Además, señaló que en ocasiones los denunciados se apropiaban del dinero de su pensión por discapacidad.
Si bien aclaró que podía salir ocasionalmente a hacer compras y que no sufrió golpes ni amenazas directas, manifestó que no tenía libertad plena de movimiento y que recién ahora se animó a contar su situación.
El relato de la víctima ante los profesionales de salud mental reveló un detalle escalofriante: decidió escapar tras escuchar que sus captores planeaban trasladarla a un campo para «entregarla» a un hombre desconocido.
Ante la gravedad de los hechos y la contundencia de las pruebas recolectadas en los allanamientos, la fiscalía considera que la explotación se encuentra plenamente consumada. Ahora, el juez federal interviniente deberá resolver el pedido de captura de Talavera y Leyes, en una causa que genera fuerte conmoción debido al perfil público del principal acusado.
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