Una carta escrita en la escuela para el Día del Padre, que éste se negó a recibir. Una infancia entera transcurrida sin saber del todo quién era. La Justicia chaqueña le devolvió a un joven de dieciocho años lo que siempre le perteneció: su identidad. “La vida te espera con los lazos afectivos que vos decidas tejer a partir de hoy”, le escribió el juez en la sentencia.