Integrantes de la asociación civil Todo por Todos declararon este viernes en el juicio contra el exjefe de la comisaría de Taco Pozo, Daniel Melchiori, y otros cuatro efectivos por hechos de violencia policial ocurridos durante una misión sanitaria en agosto de 2025. Los testimonios reconstruyeron la golpiza a un médico, la detención de una voluntaria y las dificultades para denunciar lo sucedido. Por su parte, los imputados se abstuvieron de declarar. El debate continuará el 6 de noviembre.
Cinco integrantes de la asociación civil Todo por Todos declararon en la primera jornada del juicio contra el comisario Daniel Melchiori y otros cuatro policías, acusados por las agresiones sufridas por médicos y voluntarios cordobeses durante un operativo sanitario solidario en agosto de 2025. Ante la jueza de la Cámara Primera en lo Criminal de Sáenz Peña, María Inés Benítez, los testigos relataron golpes, una detención arbitraria y obstáculos para denunciar lo ocurrido. En tanto que todos los imputados se abstuvieron de declarar. El debate continuará el 6 de noviembre.
“Fue la peor pesadilla de mi vida”, resumió Viviana Yzaguirre, fundadora de Todo por Todos, al declarar ante la Cámara Primera en lo Criminal de Sáenz Peña. Su testimonio reconstruyó la secuencia de hechos que, según relató, comenzó con la agresión a Exequiel Roque Margonari y continuó en la comisaría de Taco Pozo, donde el grupo descubrió que el hombre señalado como agresor era el propio jefe policial.
Según, Yzaguirre contó que se enteró de la agresión a través del grupo de WhatsApp de la organización. Cuando llegó al lugar, Margonari estaba ensangrentado. Según lo que le relataron sus compañeros, un hombre había cruzado su auto delante de la camioneta, intentado quitarle la llave y comenzado a golpearlo.
La testigo sostuvo que, cuando llegó un patrullero, los agentes no detuvieron la agresión. En cambio, le dijeron al atacante: “Che, bueno, ya está, andate”. Después, los voluntarios fueron a la comisaría para informar lo ocurrido y pedir hablar con el comisario.
Tras esperar más de media hora, vieron pasar al hombre al que uno de los integrantes había reconocido como el agresor. Yzaguirre relató que, cuando le indicaron que se trataba del jefe policial, advirtió que tenía un fuerte olor a alcohol.
Según declaró, Melchiori preguntó quién estaba a cargo de la asociación y ordenó secuestrar una de las camionetas. En medio de los gritos, afirmó, el comisario vociferó: “¡Personal, personal!” y “yo soy el jefe de la policía”.
La testigo afirmó que jamás imaginó que quien los había golpeado era el propio comisario, quien también sostuvo que Melchiori ordenó apagar los celulares mientras el grupo intentaba registrar lo que sucedía.
Yzaguirre describió la situación como una escena de desconcierto y temor. “Pensé que estaban ante un loco: un jefe de policía armado y alcoholizado al que los demás policías obedecían”, declaró.
La detención de Candelaria
Otro de los episodios centrales de la audiencia fue la detención de María Candelaria García Nebbia, médica e integrante de la asociación. La mujer contó que intervino verbalmente cuando vio a Melchiori en actitud amenazante frente a uno de sus compañeros. “Pegale, dale, que estamos todos”, le dijo, según su declaración. La respuesta del comisario, sostuvo, fue ordenar repetidamente: “Deténganla”.
García Nebbia relató que una policía la sujetó y la puso contra una camioneta, mientras Melchiori la empujaba desde atrás. Luego la trasladaron al interior de la comisaría, primero al hall y después a una oficina donde permaneció demorada junto a dos agentes.
La médica afirmó que nunca le informaron el motivo de la detención ni le leyeron o hicieron firmar documentación alguna. También describió el miedo y la angustia que sintió durante ese tiempo, sin saber qué podía sucederle ni cuándo podría salir.
“Les respondí que no podían pedirme perdón por órdenes que estaban acatando”, recordó sobre una oficial que le pidió disculpas mientras la mantenía detenida. La liberación, según los testimonios, llegó después de gestiones que involucraron a funcionarios de Córdoba y del Chaco, tras la difusión de lo ocurrido a través de medios de comunicación y redes sociales.
“No nos querían recibir la denuncia”
Los cinco testigos que declararon durante la primera jornada coincidieron en describir dificultades para que les tomaran la denuncia y falta de explicaciones por parte del personal policial.
Gaspar Martínez Paz, quien viajaba en la camioneta junto a Margonari, sostuvo que el hombre que los atacó bajó de un Toyota Corolla y comenzó a golpear a su compañero en el cuerpo, la cara y la cabeza. Según declaró, había policías presentes, pero no intervinieron para frenar la agresión.
“Creímos que al ver a la policía iba a dejar de pegar, pero los agentes no hicieron nada”, relató. Dijo que los uniformados solo le repetían al atacante que abandonara el lugar. “Andate”, fue la recomendación.
Martínez Paz agregó que, una vez en la comisaría, reconocieron al agresor, que había aparecido vestido con ropa policial. Lo describió como alterado y con aliento alcohólico. También afirmó que el grupo permaneció varias horas intentando que liberaran a García Nebbia y que recibieran la denuncia.
Por su parte, Pilar Mondino, médica de la organización, recordó que encontró a Margonari golpeado, aturdido y en estado de shock. En la comisaría, afirmó, nadie les explicaba qué estaba sucediendo y el personal dilataba la recepción de la denuncia.
“Nos sentimos vulnerables, con angustia, desamparo e impotencia”, declaró Mondino. También manifestó que percibió que no tenían poder para hacer algo, ni por ellos ni por otras personas, frente a quienes ejercían la autoridad.
Exequiel Roque Margonari, el voluntario que sufrió las lesiones, relató que el conductor del automóvil lo increpó, intentó quitarle la llave y lo golpeó. Aclaró que no forcejeó con el hombre y que los policías presentes no evitaron la agresión. Después del episodio, dijo, le quedó miedo y perdió las ganas de participar de nuevas actividades solidarias.
Vecinos les pidieron que no se fueran
Yzaguirre también relató que, mientras permanecían frente a la comisaría, vecinos de Taco Pozo se acercaron para llevarles agua, café y comida, y les pidieron que no abandonaran el reclamo. Según dijo, algunos les contaron que situaciones de violencia policial eran habituales en la localidad y que había denuncias que no avanzaban.
La fundadora de Todo por Todos sostuvo que el episodio le dejó “descreimiento en la ley y miedo” y que durante mucho tiempo miró a la policía con recelo. Sin embargo, remarcó que el reclamo no era solo por lo que habían sufrido ella y sus compañeros. “Pido justicia no por mí ni por mi equipo, sino por la gente que no tiene medios ni llegada a la prensa”, expresó. Y agregó que, a pesar de lo ocurrido, sigue creyendo en la Justicia.
La causa investiga hechos ocurridos el 17 de agosto de 2025, cuando los integrantes de Todo por Todos se preparaban para regresar a Córdoba tras realizar actividades sanitarias en Taco Pozo. Melchiori está acusado por apremios ilegales agravados por la violencia, privación ilegítima de la libertad por abuso funcional y falsedad ideológica. Los policías Mario Alberto Argañaraz, Juan Pablo Vizgarra, Ramón Esteban Rojas y Nadia Verónica Serrano llegan a juicio imputados por encubrimiento.
El Ministerio Público Fiscal está representado por Silvia Sluzar, fiscal especial adjunta de Derechos Humanos de Sáenz Peña. En tanto que la querella está a cargo de las abogadas Adriana y Fiorella De Langhe, con una particularidad: durante toda la audiencia de este viernes estuvieron con custodia de la Policía Federal a pedido de las propias letradas debido al miedo a sufrir alguna agresión por parte de Melchiori. El debate continuará el viernes 6 de noviembre a las 10, con las declaraciones de los policías Valdivia y Escalante, ofrecidos como testigos por las defensas.


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