9 abr 2026

"RACISMO Y BROMAS DE MAL GUSTO" EN LA TV PÚBLICA DEL CHACO



Nicolás Tortarolo, conductor del programa “Como si fuera poco”, realizó comentarios racistas y “chistes” sobre niños iraníes víctimas de bombardeos, generando un fuerte repudio en redes sociales. La periodista y exeditora de género de la emisora, Gabriela Pellegrini, cuestionó la responsabilidad del canal estatal y advirtió sobre la falta de ética en los contenidos.


Un conductor de la televisión pública del Chaco quedó en el centro de la polémica tras realizar al aire una serie de comentarios de tono racista y “chistes” vinculados a niños iraníes víctimas de bombardeos, lo que generó un fuerte repudio en redes sociales.


La denuncia fue realizada por la periodista Gabriela Pellegrini, exeditora de género del canal estatal —actualmente denominado Somos Uno—, quien fue despedida durante la gestión del gobernador Leandro Zdero junto a más de un centenar de trabajadores.


Los registros difundidos muestran a Nicolás Tortarolo, co-conductor del programa “Como si fuera poco”, realizando dos intervenciones al cierre del ciclo, bajo el formato clásico de pregunta y remate humorístico.

En uno de los fragmentos, expresó: “Viste que ahora hay guerra, bombardeo y todo. Bueno, ¿por qué no bombardean África? Porque no encuentran el blanco”. En otro, agregó: “¿En qué se diferencia una paloma y un niño iraní? La paloma, cuando vuela, vuela completa”.


Las expresiones generaron rechazo inmediato por su contenido discriminatorio y por trivializar situaciones de violencia extrema. “Los chistes o las bromas que deshumanizan poblaciones —en este caso, infancias en contextos de guerra o personas por su color de piel— no hacen otra cosa que reforzar los discursos de odio que el periodismo profesional tiene la obligación de erradicar”, sostuvo Pellegrini.


En ese sentido, la periodista cuestionó el rol actual del canal público y advirtió sobre un deterioro en los estándares éticos: “Hoy Somos Uno no está representando a una sociedad tan diversa como es. Hay un montón de carencias en materia de ética profesional. No pretendo personalizar: la responsabilidad es del ámbito estatal”, afirmó.


Además, remarcó que un medio público debe cumplir una función social que excede el entretenimiento. “Un canal estatal no solo debe ofrecer contenidos recreativos, sino garantizar el derecho a la información. Su financiamiento proviene de la ciudadanía, por lo que debería sostenerse en la promoción de los derechos humanos y el respeto. Utilizar recursos públicos para difundir contenidos que trivializan la violencia bélica o recurren al racismo como recurso humorístico contradice esa misión”, señaló.


Por último, recordó su paso por la señal cuando se desempeñó como editora de género y destacó la importancia de la formación en estas temáticas. “Trabajamos para revisar prácticas naturalizadas en el periodismo desde una perspectiva ética y de derechos humanos, y los cambios fueron rápidos. Hoy, lo mínimo que se puede exigir a quienes conducen un canal público es capacitación en Ley Micaela, ética periodística y responsabilidad en el uso de la palabra”, concluyó.

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