27 mar 2026

NG FEDERAL PERDIÓ UN JUICIO QUE DEJÓ AL DESCUBIERTO BRUTALES CONDICIONES DE EXPLOTACIÓN LABORAL



La Justicia laboral hizo lugar a una demanda presentada por una periodista que fue despedida del multimedios Norte Grande Federal, uno de los más favorecidos por la pauta publicitaria oficial, dirigido por el operador ultraoficialista, Marcelo Rubiolo. En el expediente, se reveló no sólo que trabajó en negro durante un año, sino que también padecía extenuantes jornadas de trabajo propias del siglo XIX: 14 horas, en días habituales, que en ocasiones llegaban a 17. La joven fue echada tras pedir que la regularicen.

El Juzgado Laboral 4 de Resistencia dictó sentencia en una causa por despido contra Medios y Televisión Federal S.A., empresa del operador ultraoficialista Marcelo Rubiolo, en un fallo que expone condiciones de precariedad laboral dentro de uno de los multimedios más beneficiados por la pauta oficial del gobierno de Leandro Zdero.


La resolución judicial, firmada el pasado 10 de marzo por el juez Fabián Amarilla, condena a la empresa de Rubiolo tras una demanda iniciada por una periodista, quien denunció haber trabajado en condiciones de informalidad para el grupo Norte Grande Federal, señalado por su marcada línea editorial afín al oficialismo.


De acuerdo al expediente, la joven ingresó a trabajar en junio de 2022. Según se pudo saber su jornada laboral se extendía ampliamente más allá de los límites legales. Un día habitual de trabajo comenzaba a partir de las 9, en el programa “Aula en Redes”, propiedad del multimedios de Rubiolo, que funcionaba en el Centro de Innovación en Educación Digital, dependiente del Ministerio de Educación del Chaco.

A las 15.30 concluía su tarea en ese lugar, pero continuaba en la sede de Norte Grande Federal, en el Chalet Rapaccioli, donde realizaba trabajos de redacción y desgrabación de notas que se hacían tanto en el canal NG Federal como en la radio Cadena Federal 93.3 FM, del mismo multimedios. Sus tareas se extendían hasta las 22.30 o 23, en una jornada laboral habitual de 14 horas.


Además, los miércoles su labor se prolongaba hasta las 2 de la madrugada, en concepto de horas extras, para la producción del programa “Rompe-cabezas”, conducido por el propio Rubiolo. Estas horas extras, según denunció, nunca le fueron abonadas.


A pesar de cumplir funciones jerárquicas como jefa de redacción y de trabajar incluso durante fines de semana, la relación laboral nunca fue registrada formalmente. Ya que la decisión de regularizarla no surgía de los dueños, la propia joven se vio en la obligación de pedir la pasen a planta permanente.


La respuesta de los propietarios siempre fueron evasivas hasta que en mayo de 2023 le negaron el acceso a la sede del multimedios. En junio de ese año, luego de no obtener respuestas a sendas cartas documento que envió a la empresa, se dio por despedida.

Negación y prueba

Durante el proceso, tanto la empresa como Rubiolo negaron la existencia de una relación de dependencia. El empresario y operador ultraoficialista incluso planteó una excepción de falta de legitimación, sosteniendo que la trabajadora no estaba bajo su órbita directa.


Afirmó que la periodista “jamás desempeño y/o desarrollo tarea alguna para su persona, no teniendo ninguna vinculación con el mismo, menos aún de carácter o naturaleza laboral y/o comercial”.


En la misma línea, Medios y Televisión Federal S.A., mediante su abogado apoderado, dijo que la joven “en ningún momento se desempeñó en relación de dependencia para su parte, nunca percibió remuneraciones ni cumplió tareas de ningún tipo como falsamente expresa en su demanda”.


Si bien el juez Amarilla hizo lugar al planteo de Rubiolo, al considerar que la responsabilidad en este caso recae exclusivamente sobre la sociedad anónima que preside, la prueba testimonial resultó clave para desvirtuar la postura de la patronal respecto del argumento de una supuesta inexistencia del vínculo laboral con la demandante.


Compañeros de trabajo confirmaron que la periodista cumplía funciones de conductora, redactora y jefa de redacción dentro del multimedio, y que era el propio Rubiolo quien impartía directivas y asignaba tareas.


La sentencia no solo ordena el pago de las indemnizaciones correspondientes por despido y falta de registración, sino que también deja al descubierto el funcionamiento interno de un medio que, pese a recibir importantes recursos públicos, mantenía a sus trabajadores en condiciones irregulares, en el marco de brutales y extensísimas jornadas de trabajo.

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