El caso suma un nuevo giro inquietante: tras operativos simultáneos ordenados por la Justicia, crecen las dudas sobre el entorno del crimen, aparece un posible tercer implicado y el hallazgo de un armas agrava el escenario.
La investigación por el homicidio de Bernabe Navarro (82) no deja de escalar y suma ahora un elemento clave: la posible participación de un tercer implicado, surgida tras una serie de allanamientos simultáneos realizados en Villa Ángela.
Los procedimientos fueron ejecutados por el Departamento de Investigaciones Complejas Interior junto a las divisiones de Sáenz Peña y Villa Ángela, bajo directivas de la Fiscalía N° 1 a cargo del Dr. César Collado y la Fiscalía N° 3, subrogada por la Dra. Gisel Oñuk. Las medidas fueron ordenadas por el Juzgado de Garantías, mediante resoluciones 15, 16 y 17/2026, con intervención de los ayudantes fiscales Gustavo Segovia y Roberto Ferrando.
Uno de los allanamientos se concretó en el domicilio de Facundo Ulices Barrios (21), en barrio Escalada. Allí, con el propio sospechoso presente, el resultado fue positivo: se secuestró un teléfono celular Samsung Galaxy J2 que será peritado para reconstruir comunicaciones y movimientos.
Pero el foco más fuerte volvió a centrarse en la vivienda de Hugo Rubén Iznardo (35), en barrio Manincho Parodi. En ese lugar, los investigadores se toparon con un hallazgo que eleva la gravedad del caso y alimenta la hipótesis de un crimen con más ramificaciones: Cuatro teléfonos celulares (Alcatel y Samsung Galaxy A15 y A06), una tablet marca Woo, un revólver calibre .38 largo marca Smith & Wesson con cartucho, un revólver calibre .22 largo marca Bagual, un cargador calibre .22 con capacidad para 10 municiones y un puñal de 30 centímetros con vaina de cuero
Todo fue secuestrado y puesto a disposición de la Justicia, configurando un escenario cada vez más comprometedor para los detenidos.
En paralelo, también se allanó un predio donde funciona una ladrillería vinculada a Iznardo, en Quinta García Lupi. El lugar estaba ocupado por Marcelo Iznardo (24), y si bien el procedimiento arrojó resultado negativo, su presencia quedó incorporada al radar investigativo, en medio de la hipótesis de un posible tercer involucrado.
Estos nuevos elementos refuerzan las sospechas sobre un entramado más amplio detrás del homicidio. ¿Actuaron solos Iznardo y Barrios? ¿Qué grado de participación tuvo el entorno cercano? ¿Se intentó ocultar evidencia clave?
El Instituto de Medicina y Ciencias Forenses de Resistencia intenta determinar la causa de muerte, la investigación avanza sobre múltiples frentes.
El caso ya no solo conmociona por el crimen en sí, sino por las sombras que lo rodean: silencio, ocultamiento y ahora un posible círculo más amplio bajo la lupa judicial. La presión social crece y las respuestas, por ahora, siguen siendo insuficientes frente a un hecho que golpea de lleno a toda la región.
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